LAPA

Nuestra historia

“Una idea que nació de un problema cercano y empezó a convertirse en una empresa.”

01

Una idea que nació de un problema cercano

Soy Alfonso Zubillaga, fundador de LAPA.

En julio decidí que iba a crear una empresa de tecnología. Pasé semanas analizando ideas hasta que la respuesta apareció donde menos la buscaba: en el negocio gastronómico de mi papá. Lo veía todos los días resolviendo a mano cosas que deberían resolverse solas: avisarle a un proveedor, seguir un cobro, contestar el mismo mensaje veinte veces, publicar en redes cuando le quedaba un rato. No le faltaban ganas ni criterio; le faltaba equipo, y contratarlo era caro.

Ese problema no era de una sola empresa. Miles de pymes, comercios y emprendimientos necesitan delegar tareas y no siempre pueden pagar más gente ni tienen tiempo de aprender herramientas complicadas.

Ahí nació LAPA: una plataforma donde una empresa incorpora áreas completas de trabajo, con sus empleados digitales ya preparados, que trabajan 24/7 y se coordinan entre sí. No es un chatbot ni un curso de inteligencia artificial: es un equipo que se pone a trabajar el mismo día.

02

De dónde vengo

Empecé a emprender a los 14 años vendiendo perfumes árabes por WhatsApp, que traía desde Paraguay. Ahí aprendí a comprar, a fijar precios, a cobrar y a responder clientes a cualquier hora. Con lo que ganaba pasé a los productos Apple, arrancando con lotes chicos de iPhones. A los 15, con un socio, llegamos a manejar un stock de siete u ocho equipos y accesorios con canales de venta propios, hasta que cerramos la sociedad.

Esa etapa me enseñó lo que ninguna clase enseña: administrar capital chico, armar canales de venta desde cero y sostener un negocio con lo que hay. También me mostró lo que le pasa a cualquiera que emprende: el tiempo se va en tareas que se repiten. LAPA es, en parte, la herramienta que me hubiera gustado tener.

03

Lo que estamos construyendo

LAPA está diseñada para que una empresa pueda delegar de verdad: contratás un área, respondés unas preguntas y los empleados digitales empiezan a trabajar coordinados, avisándote sólo cuando algo requiere tu decisión.

Me acompaña Fernando Zubillaga, mi papá, abogado especializado en asesoramiento de empresas y pymes, con más de veinte años viendo desde adentro dónde se traban.

El objetivo es simple: que cualquier empresa, sin importar su tamaño, pueda incorporar áreas listas para funcionar y concentrarse en crecer.